FIN DE UN VERANO INOLVIDABLE. LA FIESTA MAS EMOTIVA JAMÁS VIVIDA (XX)

FIN DE UN VERANO INOLVIDABLE. LA FIESTA MAS EMOTIVA JAMÁS VIVIDA

El verano del tratamiento dio para mucho y disfruté como una adolescente, con todo el tiempo libre para salir y saborear cada día. Recuerdo ese verano como una suma de múltiples emociones. Todo lo viví de forma intensa, no actué en ningún momento como una enferma, quería aprovechar cada día como una ocasión irrepetible. Empecé a sentirme mortal y por ello más viva que nunca.

Ya os he comentado que el piragüismo ha sido parte esencial de mi vida y mis amigos de deporte fueron mi primera pandilla, también encontré el primer amor, las primeras salidas nocturnas. Los piragüistas formaban parte de mi día a día. Cuando dejé de remar ya no tuve contacto con ellos, salvo con mi amiga Valle con la que salíamos juntas, una vez dejamos de competir, pero Valle decidió vivir fuera y el contacto era escaso, en ocasiones telefónico pero apenas nos vimos en persona. Hace años sentí de nuevo el deseo de remar, y con alguno de ellos volví a contactar porque hoy día siguen compitiendo.

En cuanto conocí el diagnóstico, una de las personas en las que pensé fue en Valle, y es que, a pesar de que pasen muchos años sin ver a un verdadero amigo, cuando te pasa algo impactante, te vienen al pensamiento los amigos que han sido importantes en tu vida, y Valle lo fue. La enfermedad me demostró que no sólo lo fue, sino que lo es y lo será siempre.

Llamé a Valle para contarle la noticia de mi enfermedad, y en pocos días quiso venir a verme un fin de semana, actualmente vive en Madrid, está casada y tiene dos hijos, pero nada fue impedimento para reencontrarse conmigo en un momento tan delicado. Cuando quieres estar con alguien no hay excusas ni impedimentos para encontrarte con quien realmente te importa. Aprovechamos la ocasión de que se celebraba el Campeonato de España de invierno de piragüismo en Sevilla y así juntas pasaríamos un día memorable con el resto de amigos de nuestra infancia y adolescencia. Les conté que estaba enferma, pero pasé un día normal como cualquiera de ellos, nadie se habría dado cuenta de mi enfermedad, salvo porque yo se lo hubiera contado.

El resto del fin de semana fueron momentos de recuerdos de nuestras locuras de la adolescencia, un no parar de reír acordándonos de anécdotas pasadas. Queríamos estar juntas y pensar en tiempos pasados, la enfermedad actual fue algo de lo que hablamos pero pasó a un segundo lugar. Lo importante fue el reencuentro y sentir la sensación de que no había pasado el tiempo y que jamás dejamos de tener contacto. Después de ese reencuentro no hemos parado de vernos y cada poco tiempo Valle viene a Sevilla para pasar fines de semana juntas.

La megafiesta de Valle

Sin yo tener ni idea, Valle promovió una megafiesta de piragüistas los primeros días de septiembre, se celebró sólo 4 días antes de mi primera intervención quirúrgica. Esta idea se originó durante el primer fin de semana de reencuentro, ya que durante el campeonato de España se dedicó a pedir los móviles a todos nuestros amigos y también de los que no estaban en ese campeonato y que fueron nuestros grandes amigos en nuestro pasado. Durante los meses de verano se dedicaron a hacer un grupo de whatssap en el que no paraban de decir tonterías, por lo que a mí me han contado y a preparar la fiesta más emotiva que he vivido jamás. Este grupo está formado por muchos amigos que no veíamos hace más de 20 años, por lo que he de decir que mi enfermedad ha servido para estar todos en contacto de nuevo.

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